"En Cama"
Desperté de abrupto y miré el rostro de una mujer a mi lado. Tenía el rostro pálido y unas pecas muy finas y detalladas, rayaban en la belleza absoluta. Ella dormía también, yo no sabía de quién se trataba, por un momento pensé que se trataba de alguna mujer con la que me enredé mientras bebía o tal vez se trataba de algo que pasaba en mi mente y que estaba perdiendo la memoria, realmente no sabía quién era esta mujer. Levante las sábanas y le vi en su completa desnudez, me quedé atónito, el aliento se me fue por un momento, abrí mis ojos completamente para cerciorarme que no se trataba de un sueño, mi corazón rabiosamente latía, mis manos temblaban y mis dientes castañueleaban, estaba realmente asustado, no sabía de qué manera o cómo había logrado hablar siquiera con esta chica, alguien con semejante belleza no podía entablar diálogo con un hombre como yo y mucho menos en un pueblo como este.
Su respiración movía a su cuerpo como barco en malecón, descansaba plácidamente, por su postura de lado mirando hacia mí, parecía como si estuviera cómoda, como si de verdad me conociera. Me puse de pie, tallé mis ojos, revisé el tabaco por si acaso tenía otro color, pero al descartar toda especie de broma o droga que me pudiera hacer alucinar, me volví a acostar.
En realidad estaba desconsertado, no estaba crudo, no estaba drogado y lo peor era que ni ebrio me encontraba, estaba tratando de recordar el origen de esta situación, cuando su voz interrumpió en el cuarto.
-¡Lo sabia, tú no ibas a creer que pudiste tener algún vínculo amoroso conmigo, debí imaginarmelo desde un principio antes de acabar aquí!- Dijo sin abrir los ojos, sin moverse siquiera.
-¡Disculpame, pero por favor díme quién eres, no quiero ser descortés ni algo que se le paresca, la verdad es que no recuerdo nada que me hable acerca de ti!- Dije con mucha vergüenza.
-¿Y de verdad no recuerdas nada de mí?- Dijo
En ese momento su voz retumbó dentro de la habitación, a mi mente llegaron miles de imagenes escenas llenas de un terror incomesurable, imagenes de mí sintiendo un miedo tan grande que en ese momento la garganta se me cerró y me quedé paralizado, mis ojos se abrieron como platos y miré todo lo que paso.
A un costado de mi, ella estaba durmiendo. Abrío sus ojos lentamente y de éstos una luz color azul se desprendió, estiró su cuerpo como quien acaba de levantarse en un nuevo día, retiró las sábanas sobre su cuerpo y me miró con una gran sonrisa en la cara, no dijo nada, solo me observo. Se sentó en la cama, acarició mi rostro con una de sus manos y se puso de pie frente a mí sobre la cama y me indicó con un movimiento de cabeza que mirara. Alcé mis ojos y lo vi todo, un espectaculo de erotismo y horror.
Ella fijo su mirada en mí y lentamente comenzó a levantar las sábanas de la cama con un movimiento de sus brazos, las sábanas flotaban a sus órdenes, nunca las toco. Las sábanas le cobijaron cubriéndole todo el cuerpo, sus rodillas crujieron muy fuerte echandose hacia atrás, en contra de la tracción de la articulación. Ella cayó sobre la cama, se detuvo con sus brazos y metió la cabeza hacia el pecho envolviéndose con las sábanas. Todo el cuarto se lleno de luz azul, cerré mis ojos porque me encandilaba y de pronto un temeroso aullído resonó en toda la habitación, abrí los ojos con miedo y frente a mí una coyota se postraba, acerco su cabeza a mi rostro y fijo sus ojos en los míos. Eran como dos llamas azules, sus enormes dientes amenazantes cerca de mi aliento y ese gruñido amenazador enfriaba toda mi piel.
-¡Solo buscas esto verdad, te alimentas de mi miedo pero aún así me quieres, te gusta hacerme sufrir pero tampoco me haces daño, solo te gusta sentir el peligro cerca de tu piel y te gusta sentir el frío de mi corazón, no sé que quieras de mí, pero pues ya me tienes, así que si este es el momento de mi muerte cerraré mis ojos para recordar a mi asesino como te vi en la cama!- Dije envuelto en lágrimas y con la voz entre cortada.
El aullído sonó con más fuerza y entonces...
Desperte bañado en sudor y con fiebre muy alta...

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