lunes, 22 de marzo de 2010

Una Mujer del Pueblo

La vi a la distancia, caminaba lentamente cargando sobre sus hombros una larga vara en la cual llevaba dos cubos de agua en cada extremo. Yo estaba sentado a un lado del camino, en la sombra de un árbol, hacia anotaciones para mi nuevo escrito, y fue que la vi mientras escribía.

Ella era morena muy clara, casi blanca, su cabello era corto hasta la barbilla, vestía una blusa blanca de manta con escote cuadrado y muy discreto, una falda azul por debajo de las rodillas y unos huaraches cafés.

Ella caminaba bajo el sol, su frente mostraba gotas de sudor, el sol era bastante abrumador, molestaba hasta en los ojos. Ella paso a un lado de mi y sin voltearme a mirar dijo:



-¿No eres de por aquí, verdad?-

-¡No!- Respondí cortadamente

-¡Ya veo, se nota por tu ropa y aspecto!-

-¿Qué tiene mi ropa y aspecto?- Pregunte un poco molesto aunque maravillado por la belleza de aquella mujer

-¡Nada en especial, eso es lo que te delata, y nos dice a la gente de aquí que no perteneces a este lugar!- Dijo ella deteniéndose un poco adelante de mí.

-¡Yo nací aquí, qué es lo que le hace creer que no soy de aquí!- Dije

-¡Podrás ser de cualquier parte, pero si no vives ese lugar entonces no eres parte de él, aunque hayas nacido en el lugar mismo si tú quieres!-



No dije nada más, menee la cabeza de lado a lado y me concentre en mis anotaciones, al levantar la cabeza después de dos segundos de haber agachado la mirada y dejar de ver a la mujer, cuando regrese la mirada ella ya no estaba. No le di importancia, quizá se había escondido por allí, o tal vez tomo otro rumbo.



Después de varias horas de trabajo regrese a mi casa, pero antes, fui al mercado para comprar comida. Al pasar por el puesto de Don Chuy y de doña Lupe, se me antojaron unos trozos de cecina, acompañada de cebolla frita y una salsa borracha. Al estar comprando las cosas, la mujer del camino se me acerco para decirme algo en el oído:



"Abusiva Guru , Resquebrajamiento Almohadazo"



Yo voltee a verle un instante, desconsertado por las palabras sin sentido que me decía. La mujer me miro a los ojos, me sonrió y se fue muy rápido, perdiéndose entre la gente de los pasillos del mercado.



-¡Tenga cuidado joven, todos los que se rosan con esa mujer, normalmente salen lastimados eh!- Dijo Don Chuy mientras cortaba la cecina.



Yo no dije nada, solo mire en dirección de la mujer que se perdía. Pague mis compras y me fui. Antes de salir del mercado, una joven de un puesto de comida rápida se me acerco, su nombre era Yac y me dijo:



Toca, Ay Sol Yoyo!-



-¿Perdón, Yac qué quiere decir eso?- Dije



La joven Yac me miro con desconcierto y repitió sus palabras:



-¿No va a querer tacos?-

-¡No gracias Yac, hoy como en mi casa!- Dije



A Yac la mando a llamar su padre con un fuerte grito y alcanzó a preguntarme que si podía ir a verme después del mercado, yo le dije que si, que no había ningún problema y Yac se fue a seguir trabajando.



Al llegar a casa me sentía un poco extraño, tenía alguna especie de pesadez en la espalda que me impedía estar a gusto conmigo mismo. Prepare mi comida y me fui a tomar una siesta.

Mientras dormía la mujer del camino se apareció en mis sueños diciéndome:



"Todo es por este rebuscamiento o arreo"



Desperté de golpe debido a que golpeaban la puerta con fuerza. Me levante, acomode mi cabello y salí a ver quién era. Al abrir la puerta se traba de Yac, la jovencita del mercado de la comida corrida. Me saludo y entro a la casa. A gran velocidad entro a ver los libros y todas las cosas que yo hacía, era como una incansable búsqueda por saber algo, cualquier cosa pero algo. Yac era una joven de estatura mediana, morena claro, ojos cafés, cabello castaño y a la barbilla, muy inquieta y llena de preguntas, como si quisiera saber todo y para qué era ese todo. Platicamos un rato y le serví un café, guardamos silencio unos minutos hasta que le pregunte:



-¿Quién es esa mujer en el mercado Yac, qué quiere?-

-¡Esa mujer se llama Teresu, es rara, no se le ve muy a menudo, es más, es la primera vez que se deja ver en lo que lleva del año, siempre está encerrada en su choza, no sabemos si come o si hace algo más, solo se le ve en raras ocasiones y eso es cuando va por agua, es muy fuerte, puede cargar dos cubos en cada extremo!- Dijo Yac



-¿Por qué te dicen Yac?- Pregunte
-¡Porque me llamo Vania Doofek Yacoto!- Respondió
-¿Cómo puede alguien de aquí llamarse así?- Dije asombrado
-¡Es porque conoces a muy pocos en este pueblo!- Dijo
-¡Oye Yac, y... Tú sabes quién es la Coyota!- Dije

En ese momento a Yac las manos le empezaron a temblar, no pudo disimular su asombro, agacho la mirada con miedo y dijo en voz baja:

-¡A mí esos temas me dan miedo, yo no sé quién sea esa mujer, pero mucha gente de aquí dice que la ha visto rondando por el pueblo, buscando la venganza para quienes la quemaron y para el hombre que la delato!-

Guarde silencio, la mire detenidamente, ella era una muchachita sin malicia, llena de inocencia que al parecer al hablar de estos temas, todavía el clero le amenazaba con el castigo del infierno.

-¡Me temo que ya es hora de irme, mi papá no me deja estar afuera de la casa tanto tiempo y ya va a anochecer!- Dijo Yac

Ella dejo la taza de café en la mesa, no la toco, el café estaba frío y la taza intacta, se puso de pie a gran velocidad, tomo su chamarra y se fue...

Continuara...



Ariel Taneghem








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